Seis
Tess no había estado mas asustada en su vida. El hombre que estaba a su espalda la tenia inmovilizada del brazo. La arrastro lentamente hacia la puerta de la calle, donde otro hombre los estaba esperando en un coche en marcha. Aquello no podía estarle pasando... no podía dejar que le pasara. Sentía una navaja en las costillas y pensó que estaba al borde de la muerte. Si aquel hombre conseguía llevarla hasta el coche ya no tendría escapatoria. Moriría. El coche en el que los estaba esperando el otro hombre era un lujoso sedan color gris metalizado; tanto el hombre que estaba en su interior como el que la agarraba a ella vestían elegantes trajes. A pesar de su miedo, Tess pensó que se habían hecho millonarios sin escrúpulos. Lo malo era que eso significaba que no les importaría deshacerse de ella. Había una oportunidad, casi insignificante, de que pudiera escapar antes de que ese hombre la subiera al coche. En cuanto este abriera la puerta del edificio, tenia que guardar la navaja, y si ella era rápida y mantenía la calma, podría escapar. Intento tranquilizarse; no podía permitir que la invadiera el pánico. Tenia que recordar lo que había aprendido de sus compañeros detectives, los pequeños movimientos que podían salvarle la vida. Aquellas lecciones podían servirle. Rezo en silencio para que su agresor la soltara. Repasaba mentalmente una y otra vez el movimiento que iba a hacer esperando que llegara el momento oportuno. Todo marchaba bien. Lo sintió aflojar la presión de sus manos y reír. Disfrutaba con el miedo de Tess. La puerta ya estaba cerca y hacia ella se dirigió el hombre levantando la mano con la que estaba agarrando la navaja para poder abrirla. Y en cuanto empezó a soltarla Tess hundió con fuerza el codo en el diafragma del hombre. Este bajo el mentón y Tess le dio un puñetazo en la nariz. Reaccionando con rapidez Tess se aparto y salió corriendo a la calle en dirección a la gran avenida. ¡Gracias a Dios era mediodía y había gente por todas partes! Aquellos hombres no se arriesgarían a perseguirla entre la multitud. Tess corrió con todas sus fuerzas sin mirar hacia atrás. Se metió entre un grupo de gente que estaba esperando que cambiara el semáforo para cruzar la calle. Por el rabillo del ojo vio que un coche se dirigía hacia ella. ¡No, pensó aterrada, ellos no...! —¡Tess! La chica se volvió. Era Thomas en su Mercedes. —¡Thomas! —cruzo corriendo la calle, se metió en el coche y lo abrazo con fuerza. Thomas la estrecho en sus brazos. Había estado a punto de volverse loco. Iba corriendo a la agencia con la esperanza de llegar antes de que los detectives salieran a almorzar y había visto a Tess corriendo mientras un coche se alejaba a toda velocidad. Había tenido que elegir entre proteger a Tess o seguir al coche... pero no lo había pensado dos veces. Beso a Tess en la boca antes de soltarla. —Por poco me atrapan —murmuro Tess sin aliento—. Un hombre me ha agarrado por la espalda cuando salía de la oficina. Me ha puesto una navaja en las costillas... —Dios —gimió Thomas y la abrazo. ----Helen me había enseñado a defenderme de alguien que me atacara por la espalda — continuó Tess, alzando la cabeza en el pecho de Thomas—. He recordado como se hacía y le he cogido desprevenido y he salido corriendo —sonrió—. Ha sido muy emocionante--- añadió con la mirada brillante buscando los ojos de Thomas—. Ahora entiendo por que... ¿Thomas? Thomas acababa de aparcar el coche, agarraba con fuerza el volante y tenia la mirada perdida. .__Ya ha pasado todo —dijo Tess con suavidad y apoyo su cabeza en la de Thomas. Beso con ternura su boca, su nariz, sus ojos cerrados. No ha sido culpa tuya ---musito— se te ha olvidado que me habías dicho que no podía salir a comer con Helen. —No se me ha olvidado —contesto—. He salido con tiempo suficiente para llegar a la oficina antes de que salierais a comer, pero en el camino se me ha pinchado una rueda. —Thomas —murmuro. —Déjame abrazarte, Tess —contesto con voz des-garrada—. No hables. Solo déjame abrazarte. Tess obedeció. Thomas se sentía culpable, aunque Tess no entendía por que. Ella no lo culpaba. Lo beso en el cuello y estuvo a punto de decirle que para ser un hombre que no la amaba, parecía estar bastante asustado, pero lo pensó mejor y se quedo callada. Thomas suspiro y Tess levanto la mirada. Thomas la miro preocupado y le pregunto: —¿Te ha hecho daño? —No —le aseguro con mirada brillante—. Pero yo si le he hecho daño. Creo que le he roto la nariz. —Bueno —silbo—, tendré que hablar con Helen.
—Tu nunca has querido enseñarme a defenderme —contesto a la defensiva. —Me alegro de que lo haya hecho ella. Voy a premiarlos a ella y a Harold con todas las pizzas de anchoas que puedan comerse. —Que bien. ¿Puedes comprarme una a mi? Y Me estoy muriendo de hambre. —Pobrecita, no has almorzado —la acomodo en su asiento y le abrocho el cinturón de seguridad—.Ya vamos a comprarte una pizza. Tess lo miro con adoración y Thomas tuvo que hacer un gran esfuerzo para no abrazarla otra vez. No le gustaba mirarla cuando no podía ocultar lo que sentía por ella, pues Tess podía pensar que estaba enamorado, y eso era ridículo, desde luego... La beso en la boca con suavidad. —De ahora en adelante, cuando yo salga de la oficina, me asegurare de que alguien se quede cuidándote. Lo siento, Tess, lo siento muchísimo. —Ya te he dicho que no ha sido culpa tuya —le sonrió antes de añadir—: Bésame otra vez. —Hay demasiada gente —contesto Thomas señalando a las personas que iban por la calle. —Podemos comer en el apartamento, ¿no? —No, no podemos —contesto con cariño al ver la expresión de Tess—. En primer lugar, necesitas recuperarte de lo que te hice anoche, y en segundo lugar —añadió adoptando una expresión mas dura— de ahora en adelante vas a dormir en tu cama, no en la mía. No dejare que vuelva a suceder lo de anoche. —¿Por que no? —pregunto Tess con suavidad. Thomas le acaricio la barbilla y contesto preocupado: —Porque no quiero compromisos. Nunca olvidare que he sido el primer hombre con el que has hecho el amor. Pero tu necesitas mucho mas, y yo no creo en el amor. Todas mis ilusiones están rotas. —Puedes cambiar de opinión. Puedo acostumbrarme a ti. —Ya te has acostumbrado a mi, pero no puedo casarme contigo. Escúchame, Tess. Crees que me amas, pero no tienes ninguna experiencia con los hombres. Algún día el sexo no será suficiente para ti. Querrás tener hijos. __Te amo, Thomas —contesto Tess. Thomas la miro con ternura, pero reprimió el deseo que despertaban en el aquellas palabras. —No sabes lo que es el amor —contesto tranquilo.—. Crees que amor significa dos personas en una cama. .__Anoche éramos mucho mas que dos personas en una cama. Hicimos el amor, Thomas. Lo hicimos de una forma tan hermosa que estoy segura de que no te gustaría que otro hombre me acariciara como lo hiciste tu. Thomas cerro los ojos. Tess tenia razón, pero no podía decírselo. Debía guardarse sus sentimientos. —Fue solo sexo —contesto con frialdad obligándose a mirarla—. Y tienes suerte de que yo sea estéril podías haberte encontrado con graves problemas. —A mi no me parecerían tan graves —contesto sonriendo. —No tiene sentido seguir discutiendo —contesto Thomas y puso el motor en marcha—. Tenemos que informar de lo que te acaba de pasar, en la comisaría mas cercana. Asalto a mano armada. ¡Voy a meter a ese desgraciado en la cárcel hoy mismo y de ahí no saldrá esta vez, aunque tenga que pedirle a mis colegas que rodeen el juzgado! — concluyo enfadado. Tess se echo a reír al verle tan indignado. ----¿Como puedes reírte? Dios, acaso no te das cuenta de que le ha faltado muy poco para matarte? —Si, lo se. Y recuerdo que he pensado que no te volvería a ver —añadió mirándolo con adoración.
Thomas miro a otra parte. Últimamente había tenido demasiados sustos, y todos relacionados con el hecho de perderla. Arranco el coche, encendió un cigarrillo y no volvió a pronunciar palabra hasta que llegaron a la comisaría. Helen estaba exultante desde que se había enterado de que Tess se había salvado gracias a sus lecciones. Thomas había estado de un humor de perros durante el resto del día, aunque le había dado a Helen una recompensa por lo que le había enseñado a Tess. No podía quitarse de la cabeza a los hombres que la perseguían. Nunca había sentido tantas ganas de matar a alguien. Como estaban los detectives en la oficina, Thomas aprovecho para ir a la comisaría para hablar con el sargento que se estaba haciendo cargo del caso. —Todavía nada —le dijo el sargento—. Tenemos soplones por todas partes, pero ese par de ratas no se en que agujero se han escondido. Probablemente saben que después de lo que acaban de hacer vamos a detenerlos. ¿Sabes que tu secretaria ha tenido mucha suerte? Tomboy, el que la ha intentado meter al coche acaba de librarse de la cárcel por falta de pruebas en un asesinato. Estoy seguro de que la hubiera matado si hubiera conseguido subirla al coche. —No lo dudo —contesto Thomas muy serio. No quería seguir pensando en eso—, le ofrezco a mis detectives para que ayuden a localizar a esos tipos. No quiero que Tess siga corriendo peligro. —Agradecemos la ayuda —contesto el sargento Graves—. Con tu experiencia, sabrás que nuestra gente no es suficiente. La gente parece no darse cuenta del tiempo que lleva seguir a un sospechoso. Y esos dos tipos son proveedores de los grandes. Uno de ellos tiene contactos con el bajo mundo. —¿Tienes alguna dirección? El sargento sonrió, escribió algo en un papel y se lo entrego a Thomas. __No sabes de donde ha salido esta dirección, ¿de acuerdo? Thomas asintió y se puso de pie para despedirse. __Buena suerte. __Ambos la necesitamos. Cuando volvió a la oficina Thomas le entrego la dirección a Adams, además de algunas instrucciones. A la hora de cerrar la agenda se aseguro de no perder de vista a Tess hasta que llegaron al apartamento. Thomas dejo su chaqueta en un sillón con un gesto que a Tess empezaba a resultarle familiar. Adoraba estar a su lado, vivir con el y era dolorosamente consciente de que cuando atraparan a los hombres que querían silenciarla, tendría que volver a la soledad de su apartamento. Palideció al pensarlo. Thomas se volvió y le pregunto al ver su expresión. —¿ Qué pasa? —Estaba pensando que cuando atrapen a esos hombres, tendré que volver a mi apartamento. Thomas frunció el ceño. El tampoco quería pensar en eso. Los últimos días al lado de Tess habían sido maravillosos, y no solo porque habían hecho el amor, sino porque disfrutaba viviendo con ella. —Supongo que tu te alegraras —continuó Tess intentando parecer despreocupada—. Ya no te encontraras mi ropa en el cuarto de baño, ni mis zapatos debajo del sillón... —Eso no es verdad —contesto Thomas—. Voy a echarte de menos. Y creo que tu también vas a echarme de menos. Pero nos acostumbramos a eso hace mucho tiempo. —¿Te refieres a cuando te hirieron? —Si —asintió Thomas—, entonces convivimos muy de cerca hasta que yo conseguí alejarte de mi lado.
—Pero ya no te tengo miedo —le sonrió con tenura. Thomas la abrazo. —Esto tiene que terminar —le dijo con amargura—. Ya te lo advertí, no quiero compromisos. Tess le rodeo el cuello con los brazos y apoyo la mejilla en su pecho. Estaba dispuesta a disfrutar al máximo de aquellos mementos. Al menos, los recuerdos serian dulces. —¿Puedo dormir contigo esta noche? —Me encantaría —contesto Thomas—. Pero no. Eso solo empeoraría las cosas. No debemos estar mas cerca de lo que hemos estado. Ya será demasiado doloroso estando como están las cosas —Tess abrió la boca para protestar, pero Thomas la silencio poniendo un dedo sobre sus labios—. crees que me amas —continuó él—, pero todo cambiara cuando vuelvas a tu apartamento y retomes tu vida. Entonces te parecerá que todo ha sido una pesadilla. —Lo de anoche no fue una pesadilla. —Lo se —la beso en la frente con infinita ternura—. Pero fue solo una noche. Con el tiempo lo olvidaras. —¿Lo olvidaras tu? —pregunto Tess. Thomas se volvió como si no la hubiera oído y pregunto: —,¿Quien cocina hoy? Me apetece una hamburguesa. Varias hamburguesas —se corrigió—. El trozo de pizza que hemos comido no ha sido suficiente. —Yo preparare las hamburguesas —se ofreció Tess. —Siempre cocinas tu; eso no es justo. —Lo es si se tiene en cuenta lo mal que cocinas tu —contesto Tess dirigiéndose hacia la cocina. —Feminista. —Es solo cuestión de puntos de vista. Preparó unas hamburguesas especiales que Thomas miro con recelo cuando se sentó a la mesa. __Pruébalas antes de hacer comentarios en contra, le aconsejo Tess. Thomas entrecerró los ojos y probo una. __Son diferentes —dijo. __Kit me ha enseñado a prepararlas. Lo aprendió de su jefe. .—Hace mucho que no vienen por la agenda. Logan Deverell es uno de nuestros mejores clientes. Tansy, su madre, me mantiene en nomina. —Esa mujer esta loca, ¿verdad? —dijo Tess—. Siempre metida en problemas. Logan siempre esta preocupado por ella. —Si la amarrara a un poste, dejaría de preocuparse. —Si, pero entonces ya no recurriría a nosotros. —¡Sería la ruina! —Echo de menos a Kit —suspiro Tess y lo miro—. Se desmayaría si se enterara de que estamos viviendo juntos. —No vivimos juntos —señalo Thomas. —Claro que si, aunque sea temporalmente —replicó Tess. Thomas termino sus hamburguesas y ella le pregunto—. Supongo que no podremos ir al rancho este fin de semana. —No podemos arriesgarnos —contesto. —¿Por culpa de los narcotraficantes? —No, Tess —replico el con calma—. Porque hemos sido amantes y Beryl no esta ciega, Nuestra forma de mirarnos nos delataría. Es una mujer muy anticuada —hizo una mueca al ver que Tess se ruborizaba—. Y tu también. Y yo —su mirada se oscureció—.Y a pesar de eso, me gusta haber sido el primer hombre con el que has hecho el amor. Atesorare ese recuerdo durante toda mi vida. —Yo también —contesto con suavidad mirándolo a los ojos—. Decías que no podías ser tierno, anoche fuiste increíblemente cariñoso. Me deseabas tanto... —Quería mimarte —contesto emocionado—. Quería que tuvieras un recuerdo dulce, algo que borrara el miedo que te infundí la primera vez que te bese — se encogió de hombros—. Además quería averiguar si podía prodigar ternura. —Creo que no ha quedado ninguna duda al respecto —contesto Tess. Thomas la miro con carino. —Eres como me imaginaba —le contesto el—. Dulce y cariñosa, abandonada a mis brazos. Tess se ruborizo. —No me arrepiento de nada. Nunca me arrepentiré. Thomas desvió la mirada. Podía haberle dicho lo mismo, pero estaba empezando a excitarse. —Tengo trabajo. ¿No te importa que te deje sola? —Voy a ver un programa especial sobre lagartos —contesto Tess. —¿Lagartos? —pregunto extrañado. —No se por que, pero siempre me han fascinado. Sobre todo los dragones de komodo. ¿Los conoces? Son grandes y tienen áspides dentadas... —Y un órgano de Jacobsen muy desarrollado —añadió él sorprendiéndola—. Si, también me interesan los lagartos y, en general todo lo relacionado con los animales. —Supongo que porque también crías ganado. —Me gustaría llevarte al rancho otra vez —confeso Thomas buscando su mirada—. Pero Beryl te haría sentirte incomoda. —¿Tu crees que se puede ser feliz?.---- pregunto Tess de pronto. —Quizá si. Pero yo no puedo olvidar el fracaso de mi matrimonio, Tess. Sin embargo, al principio Jane y yo fuimos felices, aunque en determinado momento dejamos de preocuparnos el uno por el otro. En el amor no hay garantía de nada; creo que pensaría de otro modo si pudiera darte un hijo. Pero no puedo y no creo que podamos hacer que esta relación funcione. Tengo miedo de aceptar el reto, ¿me comprendes? __Crees que soy demasiado joven —suspiro Tess mirándolo con timidez—. No se si sentirme halagada 0 insultada. Te quería cuando tenia diecinueve años, Y te quiero ahora —sonrió con tristeza—. ¿Como puedo dejar de quererte, Thomas? Thomas apretó los dientes; no sabia que contestar así que se termino el café y se levanto. —Deja los platos, yo los lavare después. —No importa... —Estas en mi casa —le recordó con frialdad—. Estoy acostumbrado a lavar platos y a cocinar. Hace años que vivo solo —y acto seguido se dirigió a su estudio.
—Es realmente como si tuvieras una sombra —le dijo Helen dos días después en la oficina—. Thomas nunca te quita los ojos de encima, y si sale, me deja a mi, a Nick o a Adams vigilándote. Pobre de ti, supongo que tendrás ganas de que esto termine. Vivir con Thomas debe ser como vivir en el infierno. Menos mal que no sueles hacer vida social, si no ya te habrías vuelto loca. —Supongo que si. —Thomas podía haber sido tu hermanastro, ¿verdad? —pregunto Helen—. Todos sabemos que tu padre y su madre iban a casarse, así que eso hará que resulte mas fácil estar en su casa. Es como si fuerais familia. Tess contesto que si, aunque era mentira. Thomas no era familiar suyo; Thomas era la luz de su vida, aunque no estuviera dispuesto a darle lo que Tess deseaba: matrimonio y compañía. Thomas temía que ella fuera como Jane, que terminara haciéndole la vida imposible porque no podía darle un hijo. Pero ella, Tess, no seria así. Entendía que a Thomas le molestara no poder ser padre, pero eso no era el fin del mundo. Ella lo quería muchísimo y después de convivir con él no podía imaginarse lo que seria volver a vivir sola. Aunque Thomas no parecía tener el mismo problema. Si le preocupaba su relación, no lo demostraba. Por las noches se mostraba amable, pero nunca deseoso de buscar su cercanía. Pasaba casi todo el tiempo en su estudio y cuando no estaba allí, estaba en su habitación.. La distancia que los separaba iba agrandándose poco a poco. Thomas estaba decidido a sacarla de su mente, y aunque Tess quería seguir unida a él, no podía conseguirlo sin su ayuda. —Tess, ven aquí un momento, por favor —le dijo Thomas a la mañana siguiente señalándole su despacho. Allí se encontraba también Nick. Era el hermano de Helen y ex-agente del FBI. Thomas le había convencido para que trabajara en su agencia; si Tess no estuviera enamorada de Thomas, probablemente lo estaría de Nick. —Vamos a obligarlos a actuar —le dijo Thomas a Tess sin mas preámbulos—. Nick ha estado con un hombre que tiene una pista e información que podemos utilizar, y le ha dado algunas pistas sobre sus movimientos. Te vamos a utilizar de señuelo, cariño, y esos tipos vendrán a buscarte. —Gracias —suspiro Tess—. Siempre he sabido que me querías, Thomas. De verdad. Nick se echo a reír, pero Thomas permaneció muy serio y añadió —Estarás a salvo porque nosotros te estaremos vigilando. Es lo único que se me ha ocurrido para no darles ventaja. No podemos quedarnos sentados esperando que vuelvan a actuar. Eso es muy peligroso. __¿Que quieres que haga? —pregunto Tess con calma.---Primero te dispararon, después quisieron secuestrarte para liquidarte y conseguiste escapar —murmuró Nick—. Es una pena que Thomas no quiera contratarte como detective, Tess. Eres una detective nata. —Díselo, díselo a Thomas —contesto señalando a la oficina—. Piensa que no sirvo para esto. —No hace falta ser detective para recibir un disparo —le informo Thomas. —No, pero si para escapar de un asesino en potencia —contesto Nick—. Algunos de nuestros mejores detectives no habrían... —Mira, cambiemos de tema —le interrumpió Thomas con suavidad—. Tess, esto es lo que quiero que hagas... Y procedió a ponerla al corriente. Le contó donde y como iban a tender la trampa. Tess estaba tan nerviosa como asustada, pero se recordó que ya se había enfrentado a los dos tipos que habían querido liquidarla. Estaba segura de que podía mantener lacalma en situaciones peligrosas. Al menos estaría fuera de peligro cuando todo terminara. Y también estaría fuera de la vida de Thomas, a juzgar por la prisa que tenia por resolver el caso. Aquel fin de semana, Thomas se mostró desacostumbradamente inquieto. —Ven, salgamos de aquí —le dijo mirándola—. Ponte algo. —Ya llevo puesto algo —contesto señalando sus pantalones vaqueros y su sudadera. —Bueno, ponte un abrigo y botas. Tengo ganas de montar a caballo. —¿En donde? —En el rancho —murmuro y la vio sonrojarse— Es el día libre de Beryl —le informo—. Además así, podremos mantener las apariencias en publico. De hecho, Helen se cree que estoy convirtiendo tu vida en un infierno. —¿Y no es cierto? —pregunto Tess. Thomas se volvió y contesto: —Anda, vamonos. No podemos quedarnos aquí sentados todo el día. Y si no la tocaba, menos, pensó ella con amargura. Pero no podía negarse a pasar un día entero en compañía de Thomas. En el futuro cada momento pasado a su lado seria un recuerdo muy preciado. Cogió un anorak, se puso unas botas y le siguió. Era un día frío y se alegro de haberse puesto el anorak cuando llegaron al rancho de Thomas. Sus esfuerzos por no caerse del caballo hicieron reír a Thomas, aunque el caballo en el que la había montado era tranquilo y a los pocos minutos Tess consiguió dominarlo. Llevaban un rato cabalgando cuando vio que Thomas se movía molesto en la silla y le pregunto preocupada: —¿Te duele la espalda? —Desde hace algunas noches —la miro sonriendo con amargura y ella le miro tan preocupada que se echo a reír—. Oh, Dios. —¿Te molesta? —pregunto. —La espalda esta bien —le aseguro—. Un poco rígida, pero se pone así cuando trabajo mucho. Te aseguro —agrego en tono mas suave—, que me duele mas la espalda por lo que hicimos juntos que por el trabajo de rutina. —Ya veo —contesto Tess después de aclararse la garganta y desvió la mirada. —Cobarde. Tu eres la que ha sacado el tema —le cogió la mano y la beso—. Gracias por el regalo que me entregaste aquella noche. Tess se ruborizo; no fue capaz de pronunciar palabra Thomas detuvo los caballos y cuando Tess se atrevió mirarlo continuó __Me sentí como un verdadero hombre —le dijo lentamente—. Aunque no pudiera darte un hijo. _Thomas —contesto—,un hijo no es la única razón por la que dos personas se casan. " ___Quizá no —contesto—. Pero el hecho de no poder tenerlo puede destruir un matrimonio —su expresión se endureció—. Destruyo el mío —¡Yo no soy Jane! —exclamo Tess. —De eso no hay duda. Ella no me soportaba en la cama, y tu... Dios, tu... ---beso la palma de la mano de Tess y cerro los ojos—. Nunca había sentido nada igual —concluyo bruscamente. A Tess le sorprendió la emoción que se reflejaba en la voz de Thomas. —Creía que para un hombre no había tanta diferencia entre una mujer u otra. —Estuve a punto de perder el conocimiento en tus brazos —la miro y dijo con voz enronquecida—. Cuando pienso en aquella noche me excito. También ella; Tess miro a Thomas esperando que se rindiera a lo que sentía, pero el ruido de unos caballos que se acercaban le hizo volver la cabeza. Thomas le soltó la mano. —¿ Quienes son ? —pregunto Tess al ver acercarse a dos jinetes. —Cole Everett y King Brannt —encendió un cigarrillo y sonrió cuando los jinetes se detuvieron a su lado. Thomad sabia que lo habian visto con Tess y que se habían acercado para verlo mejor. Tanto Cole como King sabían que era bastante raro que Thomas llevara una mujer a su rancho. —Bonito día —comento Cole y recorrió a Tess con la mirada con evidente admiración, —Si, bonito día —dijo King. —Esta es Teresa Meriwether —les inforrnó Thomas con exagerada paciencia—. Tess para los amigos, su padre iba a casarse con mi madre antes del accidente. así que ella es... de la familia. Y también mi secretaria en la agencia. Cole Everett se echo hacia atrás el sombrero y miró con curiosidad a Thomas. —Bien —dijo Cole y se volvió hacia Tess—-. me alegro de conocerte —le sonrió con cariño. —Yo tambien —coincidió King Brannt. Tess les sonrió tímidamente. —,Como esta Heather? —le pregunto Thomas a Cole—.¿Sigue dando clases de canto? —Y escribiendo canciones —replico Cole—. Ha vendido hace poco un tema a un grupo llamado Desperado, de Wyoming, y el cantante del grupo ha ganado otro Grammy gracias a la canción. Heather esta encantada, y también nuestros hijos —rió—. Están en una edad en la que la música parece ser lo único importante. —A mis hijos también les encanta —comento King—. Dana tiene un teclado y Matt una batería. Shelby prefiere salir al jardín cuando ensayan. El año que viene irán a la universidad. Los hijos de Cole veces vienen a ensayar con los míos y creo que un día me voy a volver loco con tanto ruido. —Los mando a tu casa para que en la nuestra haya un poco de paz —explico Cole—. Shelby le ha dicho a Heather que le gustaría tener otro hijo. ¿No crees que ya estas un poco viejo? —Mira quien habla, abuelo —contesto King y miro con curiosidad a Thomas—. ¿Estas pensando en volver a casarte. Thomas ni siquiera pestañó.. —No. ¿Querías algo mas, aparte de ver de cerca a mi invitada? —Quería comentarte que deberíamos comprar otro toro —le recordó Cole—.- King va a vender uno, pero necesita comprar otro. Como tu y yo estamos preparados para vender, King ha pensado que podíamos hacer un trato en cuanto tengas tiempo, discutirlo... Hoy no, por supuesto —añadió al ver como lo miraba King. Thomas soltó una carcajada. __Esta bien —dijo—. Hablare contigo la próxima semana. Para entonces esperaba haber atrapado a los narcotraficantes que amenazaban a Tess, y ella se habría ido ya a su apartamento. —Esta bien —contesto King—. Y en cuanto a lo de cambiar tu toro por el mío, ni lo sueñes —añadió sonriendo burlón a Cole. —Ves demasiadas películas de John Wayne —señalo Cole—. Hasta hablas como el. —En cualquier caso —dijo King arqueando una ceja—. No vas a conseguir venderme un toro cansado. —¿Crees que seria capaz de hacerle algo así a un amigo? —pregunto Cole haciéndose el ofendido. —Claro —contesto King y miro a Thomas—, y también que Thomas te ayudaría. —¡Menudos amigos! —contesto Tess riendo de buena gana. —Oh, por supuesto que lo somos —concedió King—. Pero ya sabes que los amigos pueden ser mucho mas peligrosos que los enemigos. —Lo tendré en cuenta —murmuro Thomas. —¿Vas a quedarte mucho tiempo en el rancho? —pregunto Cole—. Estoy seguro de que a Heather le encantara verte. Supongo que tu trabajo debe ser muy interesante — miro a Tess—. Thomas nunca habla de eso —señalo a Thomas con el dedo. —Es la única forma de mantener a la clientela —contesto Thomas—. Nos vamos dentro de un rato, pero a lo mejor traigo a Tess otro día. —Esta bien. Bueno, entonces nos vemos el próximo fin de semana. —Me alegro de haberte conocido —dijo King a Tess antes de alejarse de allí. Cole Everett les sonrió siguió a King. ' —¿Tus amigos hace mucho que se casaron? —Años —replico Thomas—. Sus hijos ya son adolescentes —continuo con una dura expresión—. Será mejor que volvamos. Tess apoyo la mano en el brazo de Thomas y dijo con suavidad: —No permitas que esto te afecte, Thomas, los hijos no lo son todo. —Lo son si no puedes tenerlos —contesto el y la miro fijamente—. Dime que no quieres tener hijos, Tess —la reto con frialdad. La mirada de Tess se nublo por la angustia y el dolor, pero el no lo interpreto así, maldijo por lo bajo y se adelanto. Tess lo siguió. En ese momento ella supo que Thomas no iba a ceder; nunca se volvería a casar porque no podía soportar la idea de no poder tener hijos. Tess nunca podría convencerle de que podía ser feliz sin hijos. Su relación no tenia ningún futuro. Thomas lo había dejado muy claro sin necesidad de pronunciar una sola palabra. Tess llego al establo sumida en una profunda tristeza. Thomas la vio hacer una mueca y la ayudo a desmontar, pero como siempre, tocarla lo excito. La retuvo a su lado mientras ella murmuraba con suavidad. —Me gustan tus amigos. —A mi también —Thomas intento normalizar el ritmo de su respiración—. Tenemos que volver. —Me ha gustado mucho el paseo —musito Tess. —¿Estas cansada? —Si —contesto—. No estoy acostumbrada a montar a caballo, pero me gustaría aprender. —A mi ahora me gustaría hacer otra cosa —contestó Thomas buscando su mirada—. No sabes cuanto te deseo pero no puedo tenerte. —Dane... __No —se aparto—. Dentro de uno o dos días habremos resuelto tu problema. Después seguiremos cada uno nuestra propia vida —y sin mas se volvió meter los caballos en el establo. A Tess le sorprendía la facilidad con la que daba la espalda a lo que había ocurrido entre ellos, a su futuro. Durante el viaje de vuelta a Houston Tess se sintió mas sola que nunca. Afortunadamente, consiguió relegar lo que había ocurrido entre ellos a un rincón de su mente gracias al asunto de los narcotraficantes. Habían preparado una trampa para la noche del día siguiente. Si algo salía mal, podían matarla, pensó nerviosa. Miro a Thomas y se pregunto si le dolería perderla, recapacito y se dijo que estaba siendo injusta con él. Claro que le dolería perderla. —¿Que pasa? —le pregunto Thomas al verla preocupada. —Estaba pensando en la trampa —contesto. —Trata de recordar que Nick y yo sabemos hacer nuestro trabajo —contesto Thomas después de segundos de silencio—. Vamos a cuidarte bien, pequeña. Vamos a atraparlos. —Estoy segura —contesto Tess sin mucho convencimiento. Thomas esperaba que todo saliera como lo habían planeado el y Nick. En cuanto los narcotraficantes estuvieran en la cárcel, podría decidir que hacer en cuanto a Tess. Pero de una cosa estaba seguro: tenia que sacarla de su vida antes de que fuera demasiado tarde. No podían seguir juntos, mas que nada por el bien de Tess. La quería demasiado para arrastrarla hacia un matrimonio vacío.
Siete
Había oscurecido y estaba empezando a llover, Tess se cruzo de brazos; tenia frío. Thomas estaba detrás de ella, fumando su cigarrillo. Nick, Helen y Adams, además de dos de los mejores hombres del sargento Graves esperaban escondidos. Una discreta investigación había revelado que alguien vigilaba la agenda y aquella noche habían decidido tender la trampa. Aparentemente, Thomas y Tess se habían quedado a trabajar hasta tarde y el resto del personal había salido temprano, intentando que los vieran los delincuentes que estaban vigilando las oficinas. En cuanto se habían alejado un poco de allí, habían aparcado sus coches y habían tornado posiciones según lo planeado. Thomas consulto inquieto su reloj. No le gustaba utilizar a Tess de señuelo, pero no tenia alternativa, no podía permitir que Tess viviera en constante peligro. No quería que nada la amenazara, y aunque no podía tenerla, tampoco quería verla herida. Eso nunca. —¿Estas asustada? —le pregunto con cariño. —Aterrada —confeso Tess—. Pero es normal, no? —Así es. Cada vez que me he visto envuelto en un tiroteo he sentido un miedo atroz, pero siempre he conseguido superarlo. —La adrenalina puede ser como una droga —contesto ella—. Cuando salgamos de esto, voy a echar de menos el peligro. —Es como una droga, poreso nunca te voy a dejar trabajar como detective. No quiero que corras ningún peligro. Tu te estas arriesgando constantemente —señalo __Y estoy segura de que no vas a renunciar a tu trabajo. _-No tengo a nadie —contesto—. Esta no es profesión para un hombre casado. Las exigencias de este trabajo pueden terminar con la mejor de las relaciones. Jane odiaba mi trabajo porque nunca me veía en casa. __-Thomas —lo miro con suavidad—, si hubieras estado realmente enamorado de ella..., no habrías hecho todo lo posible por estar mas tiempo con Jane? —Ya es la hora —dijo Thomas, sin contestar a la pregunta de Tess. Apago el cigarro—. Ya sabes lo que tienes que hacer. —Si. Thomasc cogió su portafolios y se detuvo a su lado. La miro con ternura. —No corras riesgos innecesarios. Si ocurre algo que no hayamos previsto, grita, rompe una ventana, haz cualquier cosa para llamar la atención. Yo estaré cerca de ti. —Esta bien —contesto en un susurro, Tess tenia la boca seca y le sudaban las manos. El corazón le latía con violencia, pero no quería demostrarle a Thomas lo asustada que estaba porque eso solo empeoraría las cosas. —Todo va a salir bien —la animo Thomas-—. Esta noche terminar a todo. —Pueden salir de nuevo bajo fianza... —No. No lo permitiremos. —Es mi palabra contra la suya. —No lo será después de esta noche —le prometió acariciándole con ternura la mejilla— . Animo, cariño —musito y se incline para mordisquear el labio inferior de la chica, la beso y salió después rápidamente de la oficina. Tess se quedo sola; la oficina le pareció de pronto fría y amenazadora. Thomas necesitaba tiempo para llegar al aparcamiento, guardar su portafolios el coche, encender un cigarrillo y volver a la oficina. Así no pensaran que había dejado sola a Tess a propósito. En ese momento, un coche gris metalizado paro en la calle y de el salieron dos hombres. Amparados por la oscuridad caminaron pegados a la pared del edificio observando a Thomas, que se dirigía hacia el aparcamiento.
Era la oportunidad que estaban esperando. Entraron rápidamente en el edificio, subieron en el ascensor y cuando llegaron al piso en el que estaba situada la agencia prepararon los revólveres. Aquella vez no fallarían. Lo que no sabían era que Thomas los había visto. Sin perder un segundo, había entrado por la puerta posterior del edificio y había cogido el ascensor de servicio para llegar a otra de las entradas de la agencia. Llevaba desenfundada su 45. Cuando se abrió la puerta principal, Tess se volvió y se quedo rígida, inmóvil, al ver a un hombre con el revolver en la mano. No iban a lograrlo, sabia que ninguno de los detectives llegaría a tiempo para protegerla. Miro el revolver aterrada. «Thomas», pensó angustiada. Su ultimo pensamiento fue para el. —¡Agáchate! —ordeno una voz y ella obedeció, en el preciso momento en el que un disparo rompía el silencio. Thomas fue rodando por el suelo hasta donde estaba ella para esquivar los disparos. El también disparo y consiguió herir a uno de los narcotraficantes, que volvió a disparar antes de caer gritando, mientras el otro hombre emprendí la huida. Thomas se puso de pie y se acerco al hombre caído con expresión pétrea; lo esposo antes de volver al lado de Tess, que se había puesto de rodillas y temblaba como una hoja. __El otro —jadeo Tess. __Ya debe haberlo atrapado Nick —contesto Thomas ofreciéndole su mano para ayudarla a levantarse. __¡Traigan un medico, maldición! —chillo el herido__ ¡Esto es inhumano! ¡Me estoy desangrando! __También se desangro Tess cuando vosotros la heristeis —replico Thomas. —¿Te encuentras bien? —-pregunto Tess tocando los brazos de Thomas en busca de alguna herida—. ¿No te han herido? —Me he pasado media vida esquivando balas —le recordó Thomas—. Para eso me pagaban. ¿Estas bien? —Ahora ya estoy bien —contesto Tess buscando su apoyo. Miro al traficante que se retorcía en el suelo. —¡Tess! —exclamo Helen, que entraba en ese momento seguida por Nick—. Hemos oído disparos... —se interrumpió al ver al hombre herido y después volvió a dirigirse a Thomas y Tess—.¿Estáis bien? —Si. ¿Y su cómplice? —pregunto Thomas mirando al hombre herido. —Ya lo he entregado a los hombres de Graves —contesto Nick, enfundando su revolver automático. Miro furioso a su hermana, antes de añadir—: Pero no gracias a mi hermana, la señorita James Bond aquí presente. Ha cruzado la línea de fuego. —¡Claro que no! —contesto rápidamente Helen—. ¡Has sido tu el que ha aparecido de repente! ¿por que siempre que algo sale mal tengo que tener yo la culpa? ¿Es que tu nunca cometes errores, Don Perfecto? —No —contesto Nick riendo complacido, y Thomas tuvo que reprimir una carcajada al ver la expresión de Helen. —Basta —ordeno Thomas—. Llama a una ambulancia para que recoja a este hombre —le entrego el arma del herido. —Con cuidado, no dejes las huellas dactilares —le dijo Nick con deliberado sarcasmo. —Se como coger un arma —contesto Helen furiosa—. ¡Tu mismo me enseñaste! —se volvió y le pregunto a Tess— ¿Te encuentras bien? —Si, gracias —contesto casi sin aliento. —Malditos detectives —grito el herido—. ¡Malditos! —Vamos —dijo Thomas abrazando a Tess—. Salgamos de aquí. Fue una noche larga. Tess tuvo que hacer una declaración, esperar a que la mecanografiaran y después firmarla. El herido estaba bajo vigilancia policial en el hospital, de donde saldría para ir a la cárcel. Su cómplice ya lo estaba esperando tras las rejas. Tess durmió profundamente aquel día, por la mañana ni siquiera oyó el despertador. Cuando al fin se despertó se encontró con una nota de ThomS en la que le decía que no fuera a trabajar porque necesitaba descansar. Posiblemente si, además también necesitaba tiempo para guardar sus cosas. Thomas se había mostrado muy distante con ella la noche anterior y la había mandado a la cama, diciendo que mas que conversación, lo que necesitaba era dormir. Pero lo que Thomas quería era no volver a verla. Tess no necesitaba ser adivina para saber que no quería que se quedara a su lado. Hasta era posible que al saber que ya no corría peligro, no quisiera verla siquiera en la oficina. Su sola presencia seria un recuerdo constante de su propia vulnerabilidad, de la noche en la que se había rendido a su propio deseo y se había permitido amarla. La amaba. Tess estaba segura, pero también sabia que Thomas iba a luchar contra aquel sentimiento y que posiblemente saldría victorioso. Ni se había sido el riesgo que ella había corrido al plegarse a sus deseos. Lo que tenia que hacer era dejar que pensara bien las cosas. Solo dándole a Thomas libertad de elección tendría la oportunidad de convencerle de que podían vivir juntos. Cuando Thomas volvió al apartamento aquella noche, ella ya había recogido sus cosas. Tess estaba sentada en el sofá y esperándole con las maletas a su lado. Le miro cuando entro y Thomas frunció el ceño al ver las maletas. __Creo que es lo mejor —le dijo Tess con calma—.no quiero seguir causándote problemas —se levantó---¿Puedes llevarme a mi apartamento, por favor? Thom suspiro. Tess tenia razón, era lo mejor. El problema era que había esperado verla tumbada en el sofá viendo la televisión. Su inminente marcha le destrozo. —Vamonos —le dijo en tono inexpresivo. —Gracias. Se puso el abrigo y lo siguió sin mirar atrás. —No tienes que preocuparte por esos delincuentes —le dijo Thomas—. Me han asegurado que ya no saldrán de la cárcel pero tendrás que hacer mas declaraciones. Graves te dirá cuando. —Si, me lo dijo ayer —contesto Tess. Hicieron el trayecto en silencio. En cuanto llegaron a su apartamento, Tess encendió la calefacción para caldearlo y se quedo inmóvil en medio de la habitación. —¿Estarás bien? —le pregunto. —Por supuesto... ya estoy a salvo, ¿no? —añadió nerviosa—. ¿Esos hombres no tienen amigos que les deban algún favor, o algo así? —No. Esos tipos estaban intentando abrirse mercado en territorio ajeno. Nadie los quiere tanto como para hacerte pagar por su detención. —Gracias a Dios. —No tienes que ir mañana a trabajar si no te apetece —le dijo. Después la miro con calma y expresión triste. —No me importa volver a trabajar —se abrazo misma y le miro—... siempre que a ti no te importe tenerme allí.... —Dios, supongo que no creerás que soy capaz una cosa así —pregunto brusco—. ¡Despedirte cuando te hirieron por mi culpa! —No fue culpa tuya. Vi algo que no debía haber visto. No te he culpado a ti en ningún momento. —Bueno, pero yo si —aspiro hondo—. Me culp0 por muchísimas cosas.
—Ahora ya soy adulta —contesto—. Soy capaz de tomar mis propias decisiones, Thomas. —¿Si? —pregunto entrecerrando los ojos. La vio sonrojarse—. Pues, aunque creas que fuiste tu la que decidiste acostarte conmigo, quiero que sepas que fui yo el que te seduje. —Me temo que fue al contrario —contesto ella sonriendo con tristeza. Thomas encendió un cigarrillo. —Superaras esto... Ahora te parece imposible, pero lo harás. El tiempo lo cura todo. —Jane te hizo mucho daño, ¿verdad? Yo no te lo haría, pero tu no me crees porque no confías en los sentimientos. ¿De verdad quieres permanecer solo resto de tu vida, Thomas? —Si —contesto cortante. Desvió la mirada para que Tess no se diera cuenta de que mentía. La deseaba, pero quería alejarla de el por su bien. Cuando estuviera felizmente casada y con hijos, lo olvidaría. Tess sabia que no podía convencerle, las palabras no bastaban y su cuerpo no era tentación suficiente para retenerle a su lado. —Ya no tenemos nada que decirnos. —Nada —admitió Thomas recorriendo con la mirada el pequeño apartamento antes de mirarla por ultima vez a ella y abrir la puerta—. Nos vemos mañana. __Si, adiós —murmuro Tess reprimiendo las lagrimas. Thomas se tenso al advertir el dolor que se escondían sus palabras sus palabras, pero no la miro. __Cuídate. __Lo haré. Tu también —dudo antes de preguntar.__ Thomas? _¿Que? __Gracias por haberme salvado la vida. Si no hubieras estado en la oficina, ahora no estaría aquí. Thomas cerro los ojos. No podía pensar en eso, no soportaba pensar en lo cerca que había estado Tess de morir. —Buenas noches, Tess —contesto y salió. Llovía mientras se dirigía hacia el coche. Cuando llego hasta el, se apoyo en la puerta y miro hacia las ventanas del apartamento de Tess. Pensó con amargura que siempre tenia que quedarse fuera, siempre bajo la fría lluvia. Si pudiera darle un hijo a Tess, en ese momento estaría a su lado abrazándola, amándola. Pero no era capaz de engendrar un hijo y la estaría engañando si cedía a sus propios sentimientos. Termino el cigarrillo, subió a su coche y se marcho. Tess esperaba que al volver al trabajo, Thomas la tratara con cierta frialdad, pero no con total indiferencia. La trataba como si fuera un ordenador del que extraía la información que necesitaba. Habían vuelto a ser jefe y empleada. Tess trabajaba con eficiencia, pero su corazón no estaba allí. Thomas no quería verla en su agencia, estaba segura. —¿Quieres salir conmigo a cenar? —la invito Helen sonriendo—. Ahora que soy una heroína y que mi nombre ha aparecido en los periódicos, el dueño de la pizzería cree que atraigo a la clientela. Me da lo que le pida —chasqueo los dedos—. Hasta pizza con doble ración de queso, champiñones y anchoas. —Un día vas a derretirte —la previno Tess—.comes tanta pizza que te vas a convertir en queso y va a terminar fundida en el suelo. —No mientras siga comiendo anchoas —le sonrió Helen—. Anda, ven conmigo. Estos días te he visto muy desmejorada. Necesitas distraerte. —No tengo ganas de salir —contesto Tess—. Estoy muy cansada, supongo que como consecuencia de las tensiones pasadas —añadió sonriendo—. Y el mes que viene tengo que volver a declarar ante el juez que lleva el caso de los narcotraficantes. —Buitres —murmuro Helen—. Ojalá los condenen a cadena perpetua. —No lo creo —replico Tess—, pero van a pasar una buena temporada en la cárcel, y espero estar viviendo en la Antártida cuando salgan —añadió temblando.
—¿No te has enterado? —pregunto Helen—. Creía que Thomas te había dicho que esos tipos estaban implicados en el asesinato de otro narcotraficante. —Thomas no me ha comentado nada —no añadió que Thomas solo le dirigía la palabra para lo estrictamente necesario, ni que la evitaba como si fuera una enfermedad infecciosa. Helen entrecerró los ojos y contesto: —El tampoco tiene muy buen aspecto. Pobre hombre, no dormía mientras tu estabas en peligro. No se de donde saca las fuerzas para trabajar tanto. —Ni yo —bostezo Tess—. ¡Yo estoy agotada! —Creo que lo que necesitas es acostarte pronto. Ven conmigo a cenar pizza y prometo llevarte pronto a tu apartamento. —Gracias, pero no soporto la comida demasiado condimentada. Hace un par de días que tengo un poco revuelto el estomago. Supongo que Adams me ha contagiado lo que tenía. Harold tiene gripe. Voy a traerlo a la oficina para que se la contagie a Adams — le ofreció Helen _Eres una verdadera amiga —contesto Tess. _Ya lo sabia —sonrió Helen. Cuando salió de la agenda, Tess se dirigió a su apartamento dispuesta a meterse en la cama en cuanto llegara. El virus que había contraído debía de ser muy potente, pensó mientras desayunaba al día siguiente. A pesar de lo que había dormido, estaba agotada. Volvió a meterse en la cama y se quedo dormida. Thomas llego al apartamento poco después. A Tess le sorprendió su preocupación, pues su actitud en la oficina la había convencido de que había olvidado lo que había ocurrido entre los dos. —¿Como te encuentras? —le pregunto en la puerta. Tess estaba despeinada y pálida, envuelta en un camisón de franela y una bata que le llegaba a los pies. —Adams me ha contagiado su enfermedad —dijo débilmente—. Mátalo de parte mía, ¿quieres? —¿Necesitas algo? —No, gracias. —Creo que deberías ir al medico —contesto el frunciendo el ceño. —¿Por un simple malestar? No bromees. Thomas, necesito acostarme. Gracias por venir, pero dentro de un par de días estaré perfectamente. Puedes contratar una sustituta hasta entonces ¿no? —Ya ha venido hoy —dudo antes de añadir—. Es muy competente. Es casi tan rápida como tu. —Si quieres despedirme, lo único que tienes que hacer es decírmelo —le miro a los ojos, y confirmo sus sospechas—. Habla con ella y si quiere quedarse puedes despedirme sin... —Pero antes tienes que conseguir otro trabajo --- interrumpió con los dientes apretados. —La Agenda de Investigaciones Short me contratara en cuanto se lo pida, lo sabes. El señor Short me dijo una vez que le encantaría que trabajara para el. El señor Short era un atractivo viudo, de cuarenta años. Thomas entrecerró los ojos al imaginarse a Tess trabajando en su oficina. —No creo que... —empezó a decir. —Thomas, a ti no te gusta verme en la agenda —contesto débilmente—. Deja de fingir. Desde que te acostaste conmigo, me he convertido en una pesadilla para ti. No soportas verme, y lo entiendo. Para mi es muy difícil trabajar contigo sabiendo lo que sientes. —No digas eso —dijo en un susurro—. Me hiciste sentirme el mejor de los hombres. —Y para mi lo eres —se apoyo contra la pared, y le miro con adoración—. Pero supongo que conseguiré olvidarte si dejo de verte a diario.
—Encontraras a otro. —Lo se —contesto para tranquilizar la conciencia de Thomas, aunque no lo creía. Se obligo a sonreír y añadió—: Adios, Thomas. —Esto no habría funcionado, cariño —contesto el con tanta ternura y angustia que Tess estuvo a punto de echarse a llorar—. Teníamos dos cosas en contra desde el principio. No quiero volver a casarme. —Lo se —contesto ella con dulzura—. Esta bien. —No, no esta bien. Te echo de menos. Me siento muy solo sin ti. Tess le miro con los ojos llenos de lagrimas. —Por favor, vete —le suplico a Thomas. --¡No es amor lo que sientes por mi! —gruño—. ¿No lo ves? ¡Es solo atracción física! Tess ya no pudo contestarle. —Es lo mejor, terminarasdándome la razón. Te casaras y tendrás un hogar lleno de hijos... —se volvió. Sintió que se le quebrara la voz. No soportaba pensar en eso— Adíos, pequeña. Le diré a Helen que te traiga tu indemnización. Puedes decirle que no soportaste recordar el asunto de los narcotraficantes, te creerá. —--Lo hare —sollozo. «;Por favor, vete», pensó, vete antes de que me rompa en mil pedazos!». --- Y si alguna vez me necesitas... __Gracias. Adiós. Thomas se marcho sin volver la mirada y cerro la puerta. Le rompía el corazón dejar sola a Tess, pero no podía ofrecerle nada. Se dijo a si mismo que no lo amaba de verdad, que era atracción física lo que sentía por el. Y el matrimonio era imposible e injusto para ella. Se dirigió a su apartamento repitiéndose aquella idea una y otra vez. Pero cuando llego y lo encontró vacío, lo único que supo era que estaba solo, completamente solo.
HOLA ... BUENO AQI ESTAN LOS DOS CAPS .. YA VA A TERMINAR LA NOVELA ASI Q COMENTEN 3 O MAS Y AGREGO .. HASTA LUEGO :))
Estoy segura de q esta embarazada, ya quiero ver su reacción cuando se entere pero sobre todo quiero ver la de Thomas.. me encanto virgi espero los próximos caps
ResponderEliminarActualizaaa virgi quiero leer mas
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